domingo, 6 de septiembre de 2009

OKUPAS : CUANDO EL INFANTILISMO SE DISFRAZA DE IDEOLOGÍA

Siempre que los altavoces mediáticos cubren alguna noticia de ocupación ilegal de inmuebles reivindicada por esa banda autodenominada “movimiento Okupa”, se produce, tanto en los medios convencionales ( prensa, radio y televisión ) como en internet y la blogsfera el típico debate sobre el derecho de propiedad y el derecho a una vivienda digna, y se publicitan por algún tiempo los típicos tópicos okupas, que constituyen la base populista de su acción propagandística.

El ser humano vive permanentemente instalado en el problema de superar una eterna contradicción : La de su ser “anarquista” y a la vez sociable, por naturaleza .

Para demostrar el primer término de semejante afirmación, bastaría con dirigir nuestra vista hacia el comportamiento infantil.

Desde el mismo momento del nacimiento, el ser humano muestra una tendencia a la anarquía, reclamando toda la atención para sí tendente a la satisfacción de sus mas básicos instintos, y rechazando toda autoridad externa que pretenda desviarle de los mismos. Y en eso consiste básicamente la anarquía . Y alrededor de ello gira precisamente su escuálida ideología, y todos los llamados “movimientos” impregnados de la misma, entre los que, se incluye el llamado “movimiento okupa”

El infantilismo okupa aprovecha las contradicciones de un Sistema contra el que despotrican, pero que a la vez constituye su razón de ser y existir. Exactamente como un niño con sus padres, se enfrenta a ellos; sortea sus normas; los reta, insulta o golpea y , en suma, tantea sus límites, en un insaciable intento de expandir su elástico Yo, hasta donde tope con fuertes resistencias . Reivindica su libertad y clama contra la represión paterna, pero no deja aprovecharse de los vitales servicios que le son prestados por sus progenitores.

Como sucede con los hijos biológicos respecto a sus padres , los Okupas también son hijos del Sistema que los ha engendrado ; que satisface sus mas básicas necesidades, e incluso tolera gran parte de sus excesos . Y al igual que los hijos biológicos, también muestran el freudiano complejo de Edipo, manifestado por el instinto de muerte al padre; gracias a Dios, bien mas simbólico que real .

Por último y salvo patológicas excepciones, al llegar a la edad adulta tienden a desaparecer estas infantiles formas de pensamiento y comportamiento. ¿Alguien conoce a algún okupa ideológico o pragmático que pase de las 30 primaveras ?

Además de la edad, el infantilismo okupa, se visualiza con mas nitidez en los simplistas y contradictorios argumentos con que pretenden justificar sus acciones .

Partiendo, como dogmas de fe de la Rousseuniana idea de que el hombre es intrínsecamente bueno y de la Proudhoniana conclusión de que la propiedad es esencialmente la fuente de todos los males y el Estado el artificio humano creado para su defensa , el anarquismo pretende la abolición del Estado y del derecho de propiedad, con el fin de liberar al individuo, según dicen, de las cadenas que impiden su natural desarrollo.

El anarcoide movimiento okupa, llevando a su terreno semejantes ideas proclama el derecho de cualquiera a ocupar un inmueble deshabitado , justificando tal derecho en la utilidad que se desperdicia en tal situación.

Admitir sin mas el simplismo de semejante lógica nos permitiría, en desarrollo de la misma, reclamar el derecho de “pernada” contra toda mujer sexualmente “desokupada”, ( 1 ) al grito de, “ lo que han de comerse los gusanos, que al menos lo aprovechen los humanos”. Por no hablar del desperdicio de utilidad de la homosexualidad desde el punto de vista de la necesaria procreación para la perpetuación de la especie ( 2 ).

E igualmente el argumento podría ser aplicado a los desempleados, para someterlos a esclavitud o vasallaje etc. etc. Y siguiendo por ese tortuoso camino, nos toparíamos con que hasta los mismos okupas podrían ser “okupados” . Porque, si ellos no reconocen el derecho de propiedad ni el Estado que se supone lo protege, ¿ Que derecho y/o que autoridad impediría su inmediato desalojo por la fuerza, al margen del Estado de Derecho ? ¿ O acaso pretenden la vuelta a los tiempos del Talión o del Far West ?

La misma acción de la okupación , ideológicamente disfrazada de rebeldía contra un sistema injusto, recuerda la expansiva tendencia del “Yo” infantil y su incapacidad para demorar la satisfacción de sus instintos, que desconociendo la existencia del otro tiende a utilizar, de forma exclusiva , todo cuanto cae en el radio de acción de su vista .

Y hasta su afán por llamar la atención, con su estética, sus pintadas, sus pancartas y su ruido mediático evoca las llantinas del neonato o del impúber frustrado en sus deseos; e incluso sus violentas resistencias al desalojo policial tienen un ridículo aire de pataleta infantil .

Tan infantil resultan sus ideas y las acciones con que pretenden hacerlas realidad que hasta la propia sociedad e incluso el poder político, los trata como a hijos consentidos: Con mucha condescendencia y poca contundencia. Solo cuando una vez crecidos por sus éxitos pretenden ir mas allá y poner públicamente en cuestión, de manera evidente, la autoridad del papá Estado, este les propina una buena azotaina, para acto seguido volver a empezar el juego del tira y afloja, en el que cual niños mal criados van arrancando nuevas concesiones e imponiendo su voluntad, a costa de quien les mantiene y corre con sus gastos .

Sin el protector papá Estado, los okupas serían aplastados como molestas moscas cojoneras por todos aquellos que directamente sufren su “picadura” y también, por quienes los perciben como amenaza potencial y por saludable higiene intentarían prevenirse de la misma. ¿ Como van entonces a desear los anarquistas, bajo cuyo manto se cobijan okupas, la desaparición del Estado ? ¿ Quien iba a protegerlos de las iras de los afectados por sus acciones? ¿ De que teta iban a chupar ?

El anarquismo, encubre, sociológica y políticamente hablando, un alma infantil e inmadura que, en su ingenuidad, antepone el freudiano principio del placer, que implica libertad plena para el cumplimiento de los deseos, al principio de realidad, que impone contar con los obstáculos naturales y las limitaciones humanas, así como con los deseos y necesidades de sus demás congéneres .

El carácter desestructurado, amorfo; proteico, mutante y tendente al puro azar, a caballo entre la indefinición del todo y la nada del que presumen los anarquistas, se asemeja a la “tábula rasa” en que consiste el “alma infantil” en el momento de su nacimiento . Pretender, un desarrollo del individuo armónico, libre y espontáneo, de espaldas a la sociedad, la historia y la cultura es ignorar la esencia misma del ser humano . Imponer los principios anarquistas, como verdad suprema a golpe de “okupación” o de cualquier otra manifestación de “acción directa “ antisistema, no deja de constituir una soberana contradicción con sus propios principios ideológicos, adogmáticos , solo en apariencia. Si tales principios fueran tan acordes con la naturaleza humana, pervertida por el papá Estado, caerían por su propio peso, y no requerirían de la “acción directa” . Constituirían la norma en nuestras sociedades y no una marginal y trasnochada excepción .

Cuando el infantilismo necesita disfrazarse de ideología, podemos decir parafraseando al Hamlet Shakespeariano,: “algo huele a podrido en el movimiento okupa”

NOTAS DEL BLOGGERO.

(1) Al pesar del machismo implícito, dado que el citado “derecho de pernada”, habría de ejercerse con violencia o intimidación, difícilmente funcionaría con hombres.

(2) Entiéndase la alusión, “de buen rollo” y como mera formula retórica .

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